Cuando sentimos ganas de abandonar, de dejar todo y simplemente echarnos a la cama, es justamente cuando debemos de buscar energía, fuerza y esperanza de algún lugar, porque es justo ese lugar donde se vislumbra la meta, esta a la vuelta de la esquina, estás a punto de llega, pero tu estúpido cuerpo no quiere responder, quiere rendirse, quiere volver atrás, pero no, no, no y mil veces no.
No voy a rendirme tan fácil, no casi llegando a mi meta, no a mitad de camino, incluso no si solo empece hace una semana, y aun aparentemente esta lejo, no me rendiré, la decisión está en mi, el cambio lo decido yo, nadie peleara por mi, esto solo yo puedo terminarlo, nadie puede, nadie sabe lo que llevo a rastros, y esa es la verdad, es algo mio, solamente mio, y como mio al fin haré lo que tenga que hacer.
En este dia vuelvo atrás, miro el porqué empecé, miro lo que deje en el pasado, me detengo en este presente e identifico qué es lo que aparentemente me detiene, que es lo que estoy haciendo mal, qué es lo que me frustra, y reviso mi lista y me doy cuenta que ya sabia que llegaria este momento de detenimiento, este momento de debilidad, que fue facil decir que llegaria, pero que ahora que lo vivo puedo ver que no es tan sencillo solo continuar, pero aun asi, si decido continuar.
Empiezo a caminar, comienzo a mirar hacia el futuro, a verme tal como quiero verme, a visualizar mis metas cumplidas, mis sueños, las promesas que vienen de lo alto que son solo para mi, y es por ello que camino, un paso, otro paso, otro paso, luego otro, y otro y otro, hasta que mis músculos calientan y puedo nuevamente comenzar a correr, comenzar a marchar hacia eso que tanto quiero, hacia eso que tanto quiero lograr... Avanza, avanza, avanza dice mi yo interior y yo decido hacerle caso, después de todo, mi deseo de cambio viene justo de allí.